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Aragorn es descendiente de inmigrantes italianos que buscaron una oportunidad en el nuevo mundo, Gondor. Su padre, el Dúnedain Arathorn II, era un importante y cruel capo de la mafia que no distinguía entre el sarcasmo y el asesinato; tampoco distinguía entre el verde y el rojo, pero esto era motivado por su daltonismo.
Desde niño, nuestro montaraz comenzó a trabajar en el negocio de su padre. Primero sirviendo raviolis en un restaurante de comida italiana cerca del barrio de Mordor, con el consiguiente riesgo. Y después, traficando con lembas de gran pureza, que transportaba desde Lothlorién a Cirith Ungol. “Sentía miedo cada vez que cruzaba el Rauros. En la otra orilla siempre había agentes con olifantes que podían oler a kilómetros las lembas que transportaba debajo de las polainas”, explicó más tarde Aragorn.
Cuando Aragorn era aún adolescente, su padre decidió morirse una buena mañana, al amanecer con la cabeza a metro y medio del tronco. Aragorn creyó desde el primer momento en el suicidio de su progenitor, a pesar de que su padre había tenido tiempo de escribir con sangre en la pared unas intrigantes palabras: “Aragorn, hijo mío, no me he suicidado, han sido los hombres de Luigi Orcatti... Que te digo que no me he suicidado, idiota”.
Orcatti era un sucio capo de Mordor, líder de una banda rival de los Dúnedain desde los albores de la Primera Edad. Tras la muerte de Arathorn II, Orcatti tendió su mano negra (literalmente negra) sobre Gondor, obligando a Aragorn a huir de su tierra natal, teniendo que dejar el negocio de su padre en manos de un incompetente senescal.
Aragorn aguardó en la sombra durante muchos años, esperando un paso en falso de Orcatti, famoso por no dejar nunca huella de sus crímenes, ni propina en las cafeterías. Ese traspiés llegaría al termino de la Tercera Edad, cuando Luigi Orcatti fue encarcelado no por sus crímenes de sangre, que nunca pudieron ser probados, sino por estafar a una veintena de hobbits con tabaco adulterado, amén de desfalcar 20 millones a Hacienda.
Sin Orcatti en el camino, Aragorn pudo volver a su hogar y retomar el negocio de su padre, esta vez traficando anillos mágicos desde La Comarca al Monte del Destino. Pero esa es otra historia...
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